Atlantis existe y se llama Tuvalu

Imagina tener que abandonar tu país pero no porque se vea afectado en algún conflicto bélico, hambruna, pobreza extrema o  corrupción sino porque literalmente el territorio se hunde bajo el océano.

Tuvalu es un pequeño estado del Océano Pacifico compuesto por nueves islas de coral, entre ellas atolones, que actualmente está atravesando una de sus crisis más graves. Si bien se trata de un país con aproximadamente 11 mil habitantes, su desaparición es más que una mera coincidencia. Se trata de una problemática que a no tan largo plazo, puede preocupar a cualquier país del mundo. El aumento de los niveles de agua en los océanos producto de la fusión de los glaciares y los casquetes polares podrían dejar para el 2100, al 95% del país sumergido bajo el agua, según UNICEF. Está claro que al ser un grupo de pequeñas islas con una media de 2 metros sobre el nivel del mar, las inundaciones, los ciclones y las lluvias son determinantes para los tuvaluanos. Sin embargo, es una crisis que se incrementa cada año que pasa. Se estima que a nivel global producto de fuertes inundaciones o sequías severas, la cantidad de muertes ha escalado a 8700, se han desplazado 40 millones de personas y se registraron pérdidas económicas que superan los 550 millones de dólares, según el informe Global Water Monitor 2024. Se trata de un problema que no solo esta pequeña nación tiene que atender sino que todo el mundo debería prestar atención y pensar en cómo sobrellevar nuestras actividades sin afectar el equilibrio de la Tierra.

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Pensar que Tuvalu se inunda solo por el aumento de agua en los océanos es tan solo abarcar el problema desde la pequeña isla. Sin embargo si se analiza a gran escala, a nivel global por ejemplo, se entiende que el aumento de la temperatura de la Tierra, ha provocado un aumento desenfrenado de la cantidad de agua en los océanos, siendo una gran amenaza para los pequeños estados insulares.

Este gráfico de la NASA muestra como con el paso del tiempo, los niveles de agua en los océanos han ido aumento sin freno. 

Si bien es claro que ellos no quieren abandonar su país, su cultura y su arraigo, el considerar migrar a otro Estado es más que un simple capricho, es una medida de supervivencia urgente. Así, la migración planificada ya comenzó desde el 2023, cuando Australia se ofreció a abrir las puertas de su país a los tuvaluanos para que puedan vivir, trabajar y estudiar e incluso obtener la ciudadanía. Con el Tratado de la Unión Falepili, son 280 tuvaluanos los que anualmente podrían acceder a este tipo de visado. Así, se evita una fuga masiva de talento en el país insular y a su vez se le da tiempo de asimilación a ambas naciones con el cambio poblacional. Pero sorprendentemente, al cuarto día desde que se abrió el plazo, un tercio de los habitantes ya había aplicado y finalmente más de 5150 tuvaluanos ya habían aplicado, representando casi la mitad de la población de Tuvalu. Esto, muestra en parte lo desesperada que está gran parte de la población por querer salir de esa situación.

Lo que sí podemos decir de todo esto es que si bien los tuvaluanos ya saben qué esperar respecto a su país, sería un alivio poder asegurar que no hará falta que todos deban abandonar las islas. A su vez, el Tratado entre Australia y Tuvalu es una gran puerta que les permitirá a los habitantes insulares comenzar de nuevo con los mismos derechos y accesos a las instituciones públicas que los propios australianos, siendo un apoyo inmenso para la nación tuvaluana.

Bibliografía 

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